Capítulo 9

Cierre: acompañar a quien acompaña

El que acompaña también necesita ser acompañado.

Teóricos clave

Quiénes sostienen este capítulo

Coevaluar y acompañar a quien acompaña se apoya en aprender de la experiencia, dar buena retroalimentación y distinguir para qué evaluamos.

Retrato de David Kolb

David A. Kolb 1939–

Teórico del aprendizaje experiencial · EE. UU.

Big idea. El aprendizaje experiencial es un ciclo: experiencia concreta, observación reflexiva, conceptualización abstracta y experimentación activa. Se aprende dando la vuelta completa, no solo viviendo o solo leyendo.

En la práctica. El tutor (y quien lo acompaña) aprende de su práctica recorriendo el ciclo: vivir, reflexionar, conceptualizar y volver a probar. La coevaluación alimenta ese giro.

Experienciaconcreta Observaciónreflexiva Conceptua-lización Experimen-tación
Se aprende dando la vuelta completa: vivir, reflexionar, conceptualizar y volver a probar.
Retrato de John Hattie

John Hattie 1950–

Investigador educativo · Nueva Zelanda

Big idea. La retroalimentación es uno de los factores de mayor efecto en el aprendizaje cuando responde a tres preguntas: ¿hacia dónde voy? (feed-up), ¿cómo voy? (feed-back) y ¿qué sigue? (feed-forward).

En la práctica. Acompañar a quien acompaña es darle retroalimentación útil: metas claras, dónde está y el siguiente paso. La coevaluación es feedback estructurado, no un juicio final.

Feed-up¿hacia dónde voy? Feed-back¿cómo voy? Feed-forward¿qué sigue?
Buen feedback responde a tres preguntas: a dónde voy, cómo voy y qué sigue.
MS SCRIVEN

Michael Scriven 1928–2024

Filósofo de la evaluación · Australia / EE. UU. · (retrato ilustrado: sin foto de licencia libre)

Big idea. Distinguió la evaluación formativa (durante el proceso, para mejorar) de la sumativa (al final, para valorar). Ambas son legítimas, pero cumplen funciones distintas.

En la práctica. La coevaluación del tutor es sobre todo formativa: sirve para mejorar el acompañamiento mientras ocurre, no solo para calificarlo cuando ya terminó.

iniciofinal Formativa · durante · para mejorar Sumativaal final · valorar
Varias miradas formativas durante el proceso; la sumativa llega al final.

Retratos: Wikimedia Commons — Kolb (CC BY-SA 4.0), Hattie (CC BY-SA 3.0). Scriven: retrato ilustrado (sin foto de licencia libre).

A lo largo de estas páginas la tutoría apareció como un oficio, no como un trámite ni como una vocación abstracta. Acompañar es un trabajo que se hace con presencia, con escucha y con criterio, y que se sostiene en el tiempo. No basta la buena intención: hace falta una manera de mirar al estudiante completo, una ética que ponga límites claros y una escuela que reconozca esa tarea como parte del trabajo, con tiempo y condiciones para hacerla bien.

Tinto lo dejó dicho de forma incómoda: la permanencia de un estudiante no depende solo de su talento ni de su esfuerzo, sino de si encuentra a alguien que lo acompañe dentro de la institución. Por eso el acceso, por sí solo, no garantiza nada. La tutoría es justamente ese vínculo que convierte una matrícula en una trayectoria, y que sostiene a quien, sin ese apoyo, se quedaría en el camino sin que nadie lo notara.

Pero conviene cerrar el libro donde casi nunca se empieza: en el tutor. Acompañar desgasta. Quien escucha problemas, dudas y crisis necesita, a su vez, un lugar donde dejar ese peso y revisar lo que hace. Ese lugar tiene nombres concretos: la supervisión de un colega con más experiencia, el equipo que comparte casos y dudas, la coevaluación que permite mirar el propio trabajo con ojos ajenos. Un tutor aislado se queda sin contraste y sin reparo; un tutor acompañado puede sostener a otros porque alguien lo sostiene a él.

De ahí que la última idea de este recorrido no sea individual sino institucional. La tutoría no es heroísmo de unos pocos: es un sistema. Si la escuela quiere que sus tutores acompañen bien, tiene que organizar también el cuidado de quienes acompañan. Lo que se pide al tutor frente al estudiante es lo mismo que la institución le debe al tutor: presencia, tiempo y una mirada honesta sobre el trabajo hecho.

El acceso sin acompañamiento no es oportunidad.A partir de Tinto, sobre la permanencia estudiantil

Cierre del curso · Coevaluación

Cerrar el curso es también cerrar un ciclo de trabajo propio. La coevaluación no es un protocolo de cortesía: es mirar el trabajo propio y el de los pares con criterios claros y compartidos. Conviene acordar de antemano qué se observa (la calidad de la escucha, el seguimiento de los casos, el respeto de los límites) y dejar registro de lo que funcionó y de lo que no, para que el siguiente ciclo empiece sabiendo más que este.

Referencias

Tinto, V. (1993). Leaving college: Rethinking the causes and cures of student attrition (2.ª ed.). University of Chicago Press.